25/6/10

Minas a cielo abierto


Se las llama minas a cielo abierto y también se conocen como minas a tajo abierto para diferenciarlas de aquellas minas en las que la extracción del mineral se consigue excavando galerías subterráneas.

La minería a cielo abierto supone dinamitar la roca superficial y llevarla a pequeñas dimensiones; montañas enteras son convertidas en rocas y luego trituradas hasta lograr pulverizarlas; para lo cual se usan maquinarias mineras de grandes dimensiones, conocidas como bulldozers. Para extraer los minerales deseados se mezcla esta roca pulverizada con una sopa química con reactivos como cianuro, mercurio, ácido sulfúrico.

Para este proceso se emplean enormes cantidades de agua y energía eléctrica.

Se utilizan las minas a cielo abierto cuando los depósitos de minerales comercialmente útiles o la roca se encuentran cerca de la superficie, es decir, cuando es relativamente fina la capa de material superficial o el material de interés es estructuralmente inadecuado para hacer un túnel (como ocurre con la arena, la ceniza, y la grava).
Muchas veces ocurre que el mineral puede estar presente en concentraciones muy bajas, en relación con la cantidad del material removido.

Para los minerales que se encuentran profundamente bajo tierra en que la carga superior es gruesa o el mineral se encuentra en vetas en roca dura se utilizan métodos de explotación minera subterránea para extraer el mineral valioso.

Las minas a cielo abierto que producen materiales de construcción se llaman comúnmente canteras. Las minas a cielo abierto se amplían por lo general hasta que o se agota el recurso mineral o un cociente creciente de material superficial hace la explotación minera adicional poco rentable. Cuando ocurre esto, las minas agotadas se convierten a veces en terraplenes para el depósito de basuras sólidas. Sin embargo, se requiere generalmente un cierto control del agua para preservar el hoyo de la mina de convertirse en un lago.

Imagen:Minería a cielo abierto que extrae oro en las selvas de Indonesia a muy alto costo ambiental. Foto Randy Olson. National Geographic (Enero 2009).